Prevención adulto mayor: Salud digestiva en adultos mayores



Uno de los efectos del envejecimiento en el aparato digestivo a medida que avanza la edad, es la disminución de las capacidades de los músculos intestinales.

El paso del tiempo pasa factura en los tejidos y órganos del aparato digestivo. Esto puede llegar a producir complicaciones en la salud del adulto mayor.

El aparato digestivo es el conjunto de órganos encargados de realizar la digestión. Recordemos que este sistema está compuesto por la boca, esófago, estómago, intestinos delgado y grueso, hígado, páncreas y ano. Por lo que, el deterioro de cualquiera de estos órganos produce

dificultades y problemas en la asimilación y transformación de los alimentos.


Los principales cambios funcionales en el aparato gastrointestinal del anciano vienen determinados por:

a) Degeneración neuronal,

b) Cambios degenerativos en el tejido conectivo,

c) Isquemia,

d) Modificaciones de la flora intestinal y

e) Cambios en los hábitos y comportamientos del individuo.


Los trastornos esofágicos más frecuentes asociados al envejecimiento son:

a) Disminución de la respuesta peristáltica

b) Aumento de la respuesta no peristáltica

c) Retraso del tiempo esofágico

d) Frecuente incompetencia del esfínter

e) Esófago en sacacorchos o presbiesófago.

En el estómago, los principales cambios son:

a) Trastornos de la motilidad, que produce retraso en el vaciamiento de los alimentos líquidos,

b) Disminución de la secreción gástrica

c) Atrofia de la mucosa

d) Disminución de la cuantía de ácido clorhídrico y pepsina.


El intestino del anciano se ve reducido de forma progresiva, tanto en el peso del intestino delgado como en la cantidad de mucosa. Este proceso se debe a un acortamiento y ensanchamiento de los villi, que conduce a una atrofia de la mucosa. Junto a ello, se produce una sustitución progresiva del parénquima por tejido conectivo. También se ve modificada la distribución de los folículos linfáticos en la superficie intestinal.


La modificación de la función motora produce un enlentecimiento del tránsito intestinal.

Efectos de los cambios En la boca: Dificultad para identificar los alimentos por el sabor.

Defectos en la masticación y, por lo tanto, reducción de la ingesta calórica.

En el esófago: Reflujo gastroesofágico. Mayor incidencia de hernia hiatal.

Aumento del número de lesiones gástricas por fármacos. Mayor riesgo de esofagitis por comprimidos debido al retraso en el tránsito.

En el estómago: Mayor riesgo de enfermedades ulcerosas pépticas. Debido al enlentecimiento gástrico, se produce predisposición a la anorexia y pérdida de peso Dado que el aparato digestivo dispone de sus propias reservas, el deterioro sobre su funcionalidad por envejecimiento es menor que el que sufren otros sistemas orgánicos. Sin embargo, la vejez en el sistema digestivo se asocia al padecimiento de diferentes trastornos intestinales. Por ello, la alimentación del adulto mayor es una parte fundamental de una vida saludable.


Los cambios que se producen en el organismo con la edad exigen aumentar la ingesta de determinados nutrientes para mantener una alimentación equilibrada que cumpla con sus necesidades nutricionales. De hecho, en las personas mayores la alimentación cumple una función preventiva importante.


Para ello, en Sanitas te brindamos algunas recomendaciones básicas relativas a la nutrición:

La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.

Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.). También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva. Hay muchos alimentos envasados en cuya composición se mencionan los aceites vegetales, pero sin especificar su procedencia, ya que puede tratarse

de aceites de coco, palma o palmiste, que tienen un alto contenido en grasas saturadas.


La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.

Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.


Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D.

Esta última es esencial para la correcta absorción del calcio y basta exponer la piel al sol unos 20 minutos diarios (paseos) para obtener la cantidad necesaria.


Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces). Ingerir mucha agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades. Además de prevenir el

estreñimiento, de esta manera se asegura una correcta hidratación del organismo.


Recuerda que una alimentación equilibrada y saludable debe acompañarse con la práctica diaria de ejercicio, de tal manera que la energía (calorías) ingerida se equilibre con el consumo asociado a la actividad diaria.




Fuente: Sanitas

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